Leonard Bernstein

De entre la ya larga lista de compositores que se han ido acercando a este blog, sólo uno nació en los Estados Unidos: George Gershwin. Parece justo compensar esa soledad inaugurando los artículos dedicados a las grandes batutas con el primer director de orquesta nacido en Estados Unidos que alcanzó fama y reconocimiento mundial.

Leonard Bernstein apareció por este mundo en Lawrence, Massachusetts, el 25 de agosto de 1918 y en el entorno de una familia judía procedente de Ucrania. Sam Bernstein, hombre de negocios y padre del joven Leonard, no veía con buenos ojos el interés de su hijo por la música, aunque lo llevó con relativa frecuencia a conciertos. Sería en una de esas audiciones cuando Leonard se sintió absolutamente cautivado por aquel instrumento plagado de teclas blancas y negras.

Fruto de aquella fascinación, Leonard comenzó a estudiar piano, pero de una forma autodidacta, pues su padre se negó a pagarle las clases. Leonard quería esas clases. Leonard necesitaba esas clases, pero no podría acercarse a ellas sin el dinero que le negaba su padre. ¿Cómo conseguirlo? Pues de una original a la vez que paradójica manera: impartiendo él mismo clases de piano a estudiantes jóvenes. Por no saber lo suficiente, necesitaba sus clases de piano. Pero sabía lo suficiente como para poder enseñar a los que nada saben y de esa forma, conseguir el dinero para sus clases de piano.

Más tarde, sí recibiría enseñanza formal de música y en instituciones tan prestigiosas como la Universidad de Harvard donde estudió música con Walter Piston, el Curtis Institute de Philadelphia, donde recibió el único sobresaliente que Fritz Reiner concedió en sus clases de dirección, y el Berkshire Music Centre. Fue en estos años cuando Leonard también estudiaría piano con Isabella Vengerova y Heinrich Gebhard.

Leonard continuó estudiando y en 1940 comenzó a estudiar en el instituto de verano de la Orquesta Sinfónica de Boston con el director de orquesta Serge Koussevitzki. Bernstein se hizo después asistente suyo de dirección y años más tarde le dedicaría su Sinfonía número 2.

Y de asistente del titular de la Orquesta Sinfónica de Boston a director sustituto de la Orquesta Filarmónica de Nueva York, para poco después, el 14 de noviembre de 1943, hacer su debut cuando Bruno Walter enfermó. Bernstein sería director titular de la Orquesta Filarmónica de Nueva York desde 1958 hasta 1969.

Como divulgador de la música, se convirtió en una figura muy conocida en los Estados Unidos por una serie de cincuenta y tres programas titulado Conciertos para Jóvenes, que se televisaron a través de la CBS, en la que comentaba las obras que después interpretaba. Estos Conciertos para Jóvenes se mantienen como el programa de música clásica que más ha durado en una televisión comercial, emitiéndose desde 1958 hasta 1972.

Desde 1970, Bernstein dirigió en muchas ocasiones a la Orquesta Filarmónica de Viena, y con esta orquesta grabó muchas de las obras que ya había grabado antes con la Filarmónica de Nueva York, incluyendo la integral de las sinfonías de Beethoven, Mahler, Brahms y Schumann.

Le escogieron en 1973 para la Charles Eliot Norton Chair en su Universidad de Harvard, con el fin de que impartiera una serie de seis clases sobre música. Tomando el título de una obra de Charles Ives, llamó a esta serie de conferencias The Unanswered Question (La pregunta sin respuesta) que discute la evolución de la música clásica occidental hasta ese momento. En el vídeo de este post le podemos ver impartiendo una de esas clases.

Su actitud en el podio era muy gestual, extravertida, hasta el punto de haber visto criticados sus gestos exagerados. No obstante, fue un director bien considerado por los músicos, en particular los miembros de la Orquesta Filarmónica de Viena y la Orquesta Filarmónica de Israel, de la que fue un frecuente director invitado. Se le consideró particularmente adecuado para dirigir las obras de Gustav Mahler, Aaron Copland, Johannes Brahms, Dmitri Shostakóvich, George Gershwin y, por supuesto, con representaciones de sus propias obras.

Tenía la capacidad de ensayar toda una sinfonía de Mahler interpretando cada frase para la orquesta para expresar el significado preciso, y de emitir una manifestación vocal del efecto requerido, con un sutil oído perfecto para el que nada pasaba inadvertido.

Como compositor, compuso tres sinfonías, dos óperas, una misa, cinco musicales (entre los que destaca por su popularidad West Side Story), y muchas otras piezas.

En lo personal, se casó con la chilena Felicia Cohn Montealegre el 9 de septiembre de 1951. Leonard y Felicia tuvieron tres hijos: Jamie, Alexander y Nina. Con el paso de los años, Bernstein reconoció su bisexualidad y en 1976 abandonó a Felicia para vivir con su compañero, Tom Cothran. Pero volvió con su mujer al año siguiente. Sin embargo, a los pocos meses de reconciliarse, le diagnosticaron a Felicia un cáncer de pulmón. Moriría un año después, en 1978.

Fumador durante muchos años, combatió un enfisema desde que era veinteañero y dejó este mundo el 14 de octubre de 1990. El día de su funeral, en la comitiva a lo largo de las calles de Manhattan, los obreros de la construcción se quitaron los cascos y saludaron al tiempo que gritaban «Goodbye Lenny». Bernstein está enterrado en el Green-Wood Cemetery (Brooklyn, Nueva York).

En palabras de la directora de orquesta Marin Alsop, Bernstein tenía la capacidad de cautivar a los componentes de la orquesta mediante las explicaciones que les contaba sobre la obra que debían interpretar. En concreto, comenta Marin como Bernstein interrumpió uno de los ensayos para preguntar a los músicos: “¿Debo contaros la historia de esta sinfonía de Haydn?”. Los músicos le contestaron con un abrumador “” al unísono y todos ellos se transformaron en niños de cuatros años expectantes por conocer la historia de la sinfonía de Haydn. En su relato, Bernstein les descubriría detalles y momentos nunca conocidos por los músicos. De esa forma, Bernstein consiguió que todos ellos conectasen con el alma del compositor y el resultado fuese una interpretación brillante.

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~ por Álvaro Ojeda en 24 enero 2010.

3 comentarios to “Leonard Bernstein”

  1. Estimado amigo. HE descubiero este blog por casualidad pero me atrevo, perdone mi osadía, a invitarle al mío (está en paños menores desde luego por falta de conocimientos y tiempo) ya que nos une una misma pasión: la música. En particular me declaro admirador de Lenny. Me encantó su comentario. http://juliosbv.blogspot.com/

  2. Hola,
    resulta que a mí también me apasiona y me hace llorar las “cosas aburridas”: ópera, ballet, sinfonías, lecturas, museos, teatro y pare usted de contar y a veces me atrevo a escribir algo, sobre estos temas.

    Gracias por este link.

  3. cual es la fecha de los conciertos de año nuevo?¿ dimeles RAPIDO gracias

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