La bella durmiente. Tchaikovsky

Descansa todas las noches, junto al madrileño Parque del Oeste, un corazón sensible y generoso. Allí reposa cuando nos deja el sol, un cuerpo habitado de sentimientos que son nido de la más grande generosidad. Duerme hasta el amanecer bajo la luz de la luna y en tranquila soledad, un ejemplo de entrega y renuncia, un precioso cuerpo donde se encarna el amor echando raíces profundas. Sí, allí duerme una bella durmiente ….

En el palacio del Rey Florestán XXIV se festeja el bautizo de su hija recién nacida, la princesa Aurora. A la fiesta están invitadas seis hadas y cada una se acerca a la cuna de la recién nacida para entregarle su regalo. De repente, aparece la malvada bruja Carabosse y, furiosa porque no fue invitada a la fiesta, lanza una maldición sobre la niña: “cuando cumpla dieciséis años morirá al pincharse con un huso“. Los reyes y la corte están horrorizados con la maldición de Carabosse y entonces aparece el Hada de las Lilas, quien aún no había entregado su regalo a la niña, y dice: “mi regalo es que esta niña no morirá, caerá en un sueño y será despertada por un beso de amor“.

Sería fácil desear tener cerca al Hada de las Lilas para que también hiciera caer en un profundo sueño a quien duerme todas las noches junto al Parque del Oeste. Para en ese sueño, preservarla. Para mediante ese sueño, alejarla de otras miradas, deseos y sentimientos. Hasta que fuera despertada por un beso de amor suplicado desde el mismo sueño, su sueño.

Estructurado en un prólogo y tres actos, La bella durmiente es un ballet compuesto por Tchaikovsky (1840-1893) y estrenado por el Ballet Mariinsky de San Petersburgo el 16 de enero de 1890. Su éxito fue tan colosal que cuando la gente se cruzaba por la calle durante los siguientes días, en vez de decirse “buenos días”, se preguntaba: “¿ha visto ya La bella durmiente?”.

Sí, yo la he visto.

Ya es de noche cerca del Parque del Oeste. Hacia allí volverá una particular princesa Aurora en busca del sueño, a encontrarse con la luz de la luna. Allí se recogerá para seguir alimentando sueños y sentimientos. Deseos íntimos en su quieta y tranquila paz.

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~ por Álvaro Ojeda en 4 marzo 2010.

4 comentarios to “La bella durmiente. Tchaikovsky”

  1. ¿Quién no ha estado dentro de de esta descripción musical alguna vez?.Cuando lo oyes, eres siempre el príncipe azul llevado por la batuta del singular romántico Tchaikovsky, tengas la edad que tengas.

  2. Corcheas y sostenidos si, pero los silencios forman parte de la genialidad de este musico, no escuchandolos tambien se transporta uno a la dimension “Tchaikovskiana”. Saludos a Jose Lombo, de excepcional sensibilidad, profesor mio de literatura al cual le debo mas de lo que cree. (yvirago@hotmail.com)

  3. marvillosa musica te muestra un hermoso romanticismo,te transporta aun mundo de sueños,ideales e ilusiones .

    Hector R. Plazola drhectorpl@prodigy.net.mx 28 FEB 2012

  4. chtm

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