Sinfonía número 6. Tchaikovsky

•19 Octubre 2009 • 4 comentarios

Quizás los dos compositores de música sinfónica que más me llenan y emocionan son Tchaikovsky y Mahler. Ambos compusieron una “sexta sinfonía“. Ambas sextas sinfonías son estremecedoras, a juzgar, entre otras cosas, por sus sobrenombres. La de Mahler es la Trágica. La de Tchaikovsky, la Patética. Su sexta y última sinfonía, escrita poco antes de morir, estrenada y dirigida por él mismo el 28 de octubre de 1893, tan sólo pocos días antes de su muerte, el 6 de noviembre de 1893.

gaia19904_02Sobre ella, sobre la Patética, Tchaikovsky (1840-1893) escribiría: “La quiero como no he querido nunca a ninguna de mis partituras… No exagero, toda mi alma está en esta sinfonía”. Acerca de la Trágica, Mahler diría: “es lo que sale de lo más profundo de mi alma, la más personal de todas aquellas que brotaron directamente de mi corazón”.

Su alma en la sinfonía. Lo que sale de lo más profundo de su alma.

La Patética fue la antesala de la muerte de Tchaikovsky, escrita en aquellos días en los que decidió voluntariamente dejar este mundo a los 53 años. Para Mahler, la Trágica fue seguida de la muerte de su hija María con cuatro años de edad.

Patéticamente trágicasTrágicamente patéticas.

28 de octubre de 1893, día del estreno. El público reacciona con indiferencia a la obra. 6 de noviembre, nueve días después, Piotr se marchó por imposición de este mundo. Patéticamente. Su cadaver, a pesar de morir de colera, fue expuesto publicamente y acudieron a darle el ultimo adiós miles de personas que besaban sus manos, su frente, y ninguno se contagió…. Quizás porque nunca existió ese cólera.

Aunque Tchaikovsky quiso que su obra, la Patética, la oyese todo el mundo, deseó reservar para él solo su significado: «Es un enigma; traten los demás de descifrarlo». Su hermano Modesto, que dio el nombre a la sinfonía, aun después de haberla llamado Trágica, creyó haber adivinado, en parte, su melancólico secreto.

Más de un siglo después de la muerte del compositor, muchas de sus creaciones siguen programándose en auditorios de todo el mundo. ¿La razón? Leonard Bernstein lo expresó sin dudas: «No creo que haya habido un creador de melodías tan inspirado y genial como Tchaikovsky».

Ah, se me olvidaba un detalle importante. Originalmente, la obra estaba estructurada en tres movimientos. Pero finalmente, Tchaikovsky decidió añadir un cuarto movimiento, adagio lamentoso. Fueron sus últimos compases, sus ultimas notas escritas en la tonalidad de si menor. Su testamento. Su despedida. Un adiós sin aquellos platillos y bombos que fueron broches alegres, festivos y dorados en otras sinfonías. Su ausencia, desconcertó al público. No era lo que esperaban. Su muerte, nueve días después, tampoco era lo que ellos esperaban, lo que nosotros esperábamos. Así se fue. Genial hasta en su despedida.

Me imagino el cuerpo encorvado de Piotr dejando la batuta sobre el atril. Me lo imagino y me entran unas ganas terribles de llorar. Pero no voy a llorar, no, Piotr. En vez de llorar, volveré a escucharte de nuevo.

Me volveré a encontrar contigo sobre esas cinco líneas,

lienzo y cuna de emociones y sufrimientos sentidos.

Me acurrucaré cerca de la clave de sol

para así mejor sentir los sonidos.

Caminaré despacio cogido de tu mano, sobre los compases,

sorteando al paso bemoles y sostenidos.

Pasaré cerca, sin molestar,

al ladito de fusas, semifusas, corcheas y tresillos.

Y descansaré cerca de los silencios,

sintiendo mi corazón latir en contrapunto al compás de tus latidos.

Sonata número 3. Brahms

•17 Octubre 2009 • Dejar un comentario

Johannes_BrahmsAño 1888. En aquel año, el compositor alemán Johaness Brahms (1833-1897) escribió su tercera sonata para violín y piano. En este vídeo escuchamos su adagio interpretado por dos genios de la interpretación: Itzhak Perlman al violín y Daniel Barenboim al piano.

Se dice que son palabras de Brahms: “Componer no es difícil, lo complicado es dejar caer bajo el escritorio las notas superfluas“. ¿Cuántas dejaría caer bajo el escritorio cuando compuso esta dulce e íntima obra? Quizás, ninguna …

Danzas Eslavas. Dvorak

•17 Octubre 2009 • Dejar un comentario

No han sido pocos los compositores que a lo largo de la historia han utilizado de forma muy especial sus obras con un marcado carácter nacionalista. Compositores inspirados por su nación, por su país, por la naturaleza del mismo o momentos de crisis. Inspirados por situaciones difíciles. Música que moviliza a la acción, a la independencia. Claros ejemplos de este tipo de composiciones los encontramos en obras maravillosas como la Finlandia de Sibelius o el Moldavia de Smetana.

FotRus1bDvorak (1841-1904), compatriota de Smetana, compondría las ocho Danzas Eslavas agrupadas en dos opus, los op. 46 y 72. Estas piezas fueron encargadas por el prestigioso editor Simrock, a quien Brahms había recomendado el trabajo de Dvorak -hecho muy particular puesto que el genio alemán no sentía mayor entusiasmo por la música de la mayoría de los jóvenes compositores-. El inmenso éxito obtenido con la primera colección (op. 46) hizo que, años después, Simrock solicitara de Dvorak la composición de un segundo álbum de Danzas Eslavas (op. 72).

La primera colección está situada en el período “eslavo” de Dvorak y se limita, poco más o menos, a danzas específicamente checas (a diferencia de la segunda colección que incluye danzas de otros países eslavos). En estas piezas Dvorak no cita literalmente las melodías tradicionales de su patria sino que más bien trata de acercarse a su esencia.

Dies Irae. Requiem. Verdi

•16 Octubre 2009 • Dejar un comentario

Dies Irae (“Día de la ira”) es un famoso himno latino del siglo XIII atribuido al franciscano Tomás de Celano (1200-1260), amigo y biógrafo de San Francisco de Asís. Suele considerarse el mejor poema escrito en latín medieval y difiere del latín clásico tanto por su acentuación (no cuantitativa) como por sus líneas en rima, siendo su metro trocaico.

El poema describe el día del juicio, con la última trompeta llamando a los muertos ante el trono divino, donde los elegidos se salvarán y los condenados serán arrojados a las llamas eternas. Este himno se usó como secuencia en la Misa de Réquiem católico-romana hasta la revisión del Misal Romano de 1970.

En casi todos los réquiem, a excepción del de Gabriel Fauré, aparece también musicada esta secuencia de la Misa de difuntos. En el vídeo, escuchamos a la Filarmónica de Berlín dirigida por Karajan e interpretando el Dies Irae del Requiem de Verdi (1813-1901), compuesto por el músico italiano en 1874 tras el éxito de la ópera Aida.

Dies iræ, dies illa,
Solvet sæclum in favilla,
Teste David cum Sibylla !
Quantus tremor est futurus,
quando judex est venturus,
cuncta stricte discussurus !
Tuba mirum spargens sonum
per sepulcra regionum,
coget omnes ante thronum.

Nocturno en do menor. Chopin

•9 Octubre 2009 • 2 comentarios

Si me preguntasen por grandes interpretaciones de pianistas, al momento sentiría que me faltan dedos en la mano para contarlas. Zimerman interpreta con absoluta elegancia, con esa barba y melena perfectamente arregladas y que siempre le han dado ese aire tan señorial. Kissin no gesticula en demasía, pero en sus gestos no es difícil leer lo que siente sentado al piano. El italiano Pollini es más frío, pero igual de maestro en la ejecución. Qué decir de Glenn Gould, el pianista de la silla desvencijada.

Sin embargo, jamás he visto unos ojos como los ojos de Valentina Igoshina. Una mirada directa a la cámara con esos ojos penetrantes. Esa mirada en el final de la interpretación del Nocturno en do menor de Federico Chopin (1810-1849). Momento en el que transmite de forma nítida, proyecta, esa fuerza y energía, el puro sentimiento que durante poco más de seis minutos se ha ido generando y transformando en su interior, presente en la interpretación como caricias y gestos sobre el teclado.

Hoy, 9 de octubre, es un día especial.

Un día en el que descubrí una mirada directa a la cámara. Unos ojos penetrantes …

La danza del sable. Khachaturian

•13 Septiembre 2009 • Dejar un comentario

Gayaneh es un ballet en cuatro actos con música de Aram Khachaturian (1903-1978). Fue compuesto en 1942 sobre un libreto de Konstantin Derzhavin y coreografiado por Nina Anisimova. La partitura fue revisada en 1952 y en 1957, con un nuevo libreto.

Fue estrenado por el Ballet Kirov en Perm, Rusia, el 9 de diciembre de 1942. Los bailarines principales fueron: Natalia Dudinskaya (Gayane), Nikolai Zubkovsky (Koren), Konstantin Sergeyev (Armen), Tatanya Vecheslova (Nune) y Boris Shavrov (Giko). El diseño de escena original corrió a cargo de Natan Altman (escena) y Tatyana Bruni (vestuario).

En 1943, Khachaturian recopiló tres suites orquestales. En la tercera incluyó una de las piezas más conocidas del compositor, y de la música clásica, la Danza del Sable.

Finlandia. Sibelius

•13 Septiembre 2009 • 2 comentarios

En 1899, la actual Finlandia se conocía por otro nombre y sobre su extensión gobernaba la Rusia Imperial. Estamos hablando del Gran Ducado de Finlandia que lograría la independencia el 6 de diciembre de 1917. En aquel año, el compositor finlandés Jean Sibelius (1865-1957) compuso Finlandia, un poema sinfónico con una duración de, aproximadamente, siete minutos.

Jean_sibeliusLa obra se desarrolla en casi toda su extensión en un ritmo y estilo turbulentos, con gran carga orquestal, simbolizando la opresión y lucha del pueblo finés, finalizando en un himno de esperanza. Esta pieza fue compuesta con motivos patrióticos, para movilizar a la oposición popular a la revocatoria de la autonomía finlandesa por el gobierno del Imperio Ruso.

Se hicieron famosos los diferentes títulos que fue recibiendo la obra para burlar la censura zarista, entre ellos Felices Sentimientos al Amanecer de la Primavera en Finlandia.

Hoy, tras casi un siglo de independencia, Finlandia sigue sin tener un himno oficial.

Sonata para trompeta. Purcell

•4 Septiembre 2009 • 1 comentario

henry_purcellHenry Purcell (1659-1695) fue un compositor británico del Barroco y está considerado como el mejor compositor inglés de todos los tiempos. Purcell incorporó elementos estilísticos franceses e italianos, generando un estilo propio inglés de música barroca. El catálogo de Henry Purcell comprende un total de 860 obras, siendo las más destacadas:

  • Indian Queen, última gran obra, elaborada el mismo año de su muerte.
  • 43 obras de música incidental para teatro.
  • 24 odas.
  • La música para el funeral de la reina María II, que consta de 17 piezas y que sería utilizada para el funeral del propio Purcell, casi once meses después.
  • 6 semióperas.
  • 62 piezas (entre estudios, suites, etc.) para teclado (principalmente clavecín y espineta).
  • 114 piezas religiosas (incluyendo himnos y servicios).

Purcell murió el 21 de noviembre de 1695. Poco después, su esposa recopiló varias de sus obras, las cuales se publicaron en dos famosos volúmenes: Orpheus Britannicus I (1698) y II (1702).

Fue enterrado en la Abadía de Westminster, debajo del órgano que tanto tiempo tocó. Su epitafio dice: «Aquí yace el honorable Henry Purcell, quien dejó esta vida y ha ido a ese único lugar bendito donde su armonía puede ser superada».

La gazza ladra. Rossini

•29 Agosto 2009 • Dejar un comentario

Con libreto de Giovanni Gherardini y Louis-Charles Caigniez, La gazza ladra o La urraca ladrona es una ópera en dos actos con música del compositor italiano Rossini (1792-1868) y estrenada el 31 de mayo de 1817 en el teatro de La Scala en Milán. La parte más conocida y representativa es su obertura, la cual se destaca por el uso de cajas.

rossini-cropRossini fue famoso por su rapidez al escribir y la La gazza ladra no fue la excepción. Se dice que el productor tuvo que encerrar a Rossini en una habitación el día anterior a la primera presentación para que compusiera la obertura. Más tarde, Rossini lanzó los papeles a través de una ventana a los copiadores, quienes completaron las partes orquestales.

El argumento es sencillo. Ninetta espera casarse con Giannetto cuando éste regrese de la guerra. Ella intenta acoger a su padre, Fernando Villabella, quien abandonó el ejército y tiene problemas por las atenciones del alcalde, Gottardo. Una cuchara perdida y la evidencia de Isacco, un vendedor ambulante, hacen que Ninetta sea acusada y aprisionada. Ella es juzgada y considerada culpable, pero es salvada de la muerte en el último minuto gracias al descubrimiento de la verdadera ladrona, una urraca.

Variaciones Goldberg. Bach

•29 Agosto 2009 • Dejar un comentario

Parece ser que los amantes de la obra de Bach debemos al insomnio del conde Hermann Carl von Keyserlingk de Dresde, la existencia de las Variaciones Goldberg compuestas por Johann Sebastian Bach (1685-1750) en 1742. Según explica el biógrafo de Bach, Johann Nikoaus Forkel, en la biografía de Bach que publicó en 1802, las variaciones fueron encargadas a Bach por el conde para que el clavicordista de su corte, Johann Gottlieb Goldberg, le entretuviese con ellas durante las noches de insomnio del conde.

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No sabemos si dormir, lo que se dice dormir, durmieron a el conde, pero sea como fuere, éste recompensó de forma generosa a Bach con una copa de oro que contenía un centenar de louis d’or, el equivalente a 500 táleros, casi el sueldo de un año como Kantor de la Thomaskirche de la misma ciudad de Dresde.

Las Variaciones Goldberg se componen de un tema único, llamado aria, treinta variaciones y un reprise del aria o Aria da Capo. Lo que liga a todas ellas no es una melodía común, sino un fondo de variaciones armónicas de las que es objeto la línea del bajo. Las melodías pueden variar, pero subyace siempre un tema constante.

Bach no creó muchas obras en la forma de aria con variaciones: de hecho solo podría considerarse estrictamente como tal la Aria variata alla maniera italiana que compuso en Weimar en 1709. También pueden relacionarse otras dos importantes obras: la Passacaglia para órgano BWV 582 y la Chacona en re menor de la Partita número 2 para violín solo BWV 1004.

Si bien pueden rastrearse precedentes en el desarrollo de variaciones sobre un tema, Bach lleva la forma a tan alto nivel que sólo obras muy posteriores pueden considerarse equiparables, como por ejemplo, las Variaciones Diabelli de Beethoven.

Así, después de la exposición del aria al principio de la pieza, se suceden las treinta variaciones. Es por esta razón que esta obra es considerada por algunos autores como una chacona –la diferencia consiste en que el tema en una chacona se extiende normalmente sólo cuatro compases, mientras el aria se extiende a lo largo de dos secciones de dieciséis compases, con repetición, cada una.

Cada tres variaciones en la serie de treinta, aparece un canon, siguiendo un patrón ascendente. Así, la tercera variación es un canon al unísono, la sexta es un canon a la segunda (la segunda entrada empieza en intervalo de segunda sobre la primera entrada), la novena variación es un canon a la tercera, y así hasta la variación 27, que se trata de un canon a la novena. La variación final, en lugar de un canon como podría esperarse, se trata de un quodlibet, tal y como se explica más adelante.

Tal y como el clavecinista Ralph Kirkpatrick destaca, las variaciones entre los canones también están dispuestas según un patrón. Si obviamos el material inicial y final, en concreto el aria, las primeras dos variaciones, el quodlibet y el aria da capo, el material restante se ordena de la siguiente manera: las variaciones que van inmediatamente detrás de cada canon son piezas de género de distintos tipos, entre las que destacan tres danzas barrocas (4,7 y 9); una fugheta (10); una obertura francesa (16) y dos ornamentadas arias para la mano derecha (13 y 25). Las que vienen en segundo lugar después de cada canon (5, 8, 11, 14, 17, 20, 23, 26 y 29) son lo que Kirkpatrick denomina “arabescos”; esto es: variaciones en un tiempo vivo con abundancia de cruce de manos. Este patrón ternario: canon, danza de género y “arabesco”, se repite un total de nueve veces, hasta que el quodlibet rompe el círculo.

Terminadas las treinta variaciones, Bach indica Aria da Capo è fine, que significa que el intérprete debe volver al principio (da Capo) y volver a interpretar el aria antes de terminar.